Agentes acusan a la DEA de permitir el ingreso de miles de pastillas de fentanilo para fortalecer investigaciones

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Una investigación de The Associated Press reveló que agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) habrían permitido que cientos de miles de pastillas de fentanilo llegaran a las calles de Nuevo México entre 2023 y 2025 como parte de una estrategia para construir casos de mayor alcance contra organizaciones del narcotráfico.

De acuerdo con testimonios de tres agentes y exagentes de la corporación, así como documentos oficiales revisados por la agencia de noticias, las autoridades optaron en diversos casos por monitorear cargamentos del opioide sintético sin decomisarlos de inmediato, con el objetivo de identificar y procesar a líderes de redes criminales.

El agente especial David Howell, quien denunció internamente estas prácticas, aseguró que la estrategia puso en riesgo a la población y pudo contribuir a un mayor número de muertes por sobredosis.

“Envenenamos a nuestra comunidad para armar casos”, afirmó Howell, al señalar que las autoridades no pueden determinar cuántas de las drogas que dejaron circular terminaron causando fallecimientos.

Entre los casos documentados figura una operación realizada en junio de 2023, cuando los investigadores vigilaron la entrega de aproximadamente 74 mil pastillas de fentanilo en Albuquerque sin intervenir. Según la investigación, también hubo otros cargamentos que fueron observados, pero no asegurados.

Howell sostiene que estas decisiones contravinieron el espíritu de los protocolos establecidos por el Departamento de Justicia, los cuales desde 2017 recomendaban decomisar el fentanilo tan pronto como fuera posible para proteger a la población. Aunque dichas directrices fueron modificadas en 2024 para otorgar mayor discrecionalidad a los investigadores, el agente considera que la estrategia continuó representando un riesgo para la seguridad pública.

Por su parte, la DEA rechazó las acusaciones y aseguró que las decisiones tomadas durante las investigaciones fueron legales y acordes con las políticas del Departamento de Justicia. La agencia sostuvo que las operaciones incluyeron vigilancia permanente, intervenciones telefónicas autorizadas judicialmente y análisis de inteligencia dirigidos a desmantelar organizaciones de narcotráfico de gran escala.

El exfiscal federal Alex Uballez defendió la estrategia al argumentar que, con recursos limitados, concentrar los esfuerzos en capturar a los principales responsables del tráfico de drogas puede salvar más vidas que interceptar cada cargamento individual.

Sin embargo, otros agentes consultados por AP compararon la táctica con la polémica operación “Fast and Furious”, al considerar que permitir el paso de sustancias altamente letales representa un riesgo inaceptable para la población.

La controversia surge en un momento en que Nuevo México continúa siendo uno de los estados más afectados por la crisis del fentanilo. Mientras las muertes por sobredosis disminuyeron a nivel nacional durante el último año, esa entidad registró un incremento del 21 por ciento, de acuerdo con datos oficiales.

Las revelaciones han reavivado el debate sobre el equilibrio entre las investigaciones de largo alcance contra el crimen organizado y la obligación de impedir que drogas altamente letales lleguen a las calles.