Detrás de cada edificio que se levanta en Yucatán con el sello de Grupo FERRAM SA de CV, hay una historia de esfuerzo, pasión y visión. Roberto Fitzmaurice Lubcke, cofundador de la empresa, no solo ha construido desarrollos de lujo, sino que ha dado forma a comunidades que reflejan su profundo respeto por el entorno y su deseo de ofrecer experiencias de vida excepcionales.
Desde sus primeros años en el mundo de la administración y el desarrollo inmobiliario, Fitzmaurice entendió que una propiedad es mucho más que un conjunto de paredes y techos. Para él, cada proyecto es una oportunidad para crear espacios donde las personas puedan construir recuerdos, formar familias y encontrar tranquilidad en un ambiente armonioso. Esta filosofía lo ha llevado a diseñar proyectos como Najau, un complejo de 72 apartamentos en Playa San Benito, que combina la elegancia arquitectónica con la serenidad del mar.
Pero más allá del lujo y la exclusividad, lo que realmente distingue a Fitzmaurice es su compromiso con la confianza y la transparencia. En una industria donde la seguridad legal es clave, ha trabajado arduamente para establecer mecanismos que protejan a los inversionistas y garanticen que cada compra sea una inversión segura y respaldada. Este enfoque no solo ha fortalecido la reputación de Grupo FERRAM, sino que también ha generado una comunidad de clientes que ven en sus desarrollos mucho más que una propiedad: ven un hogar.
Para Fitzmaurice, el éxito no se mide solo en ventas o metros cuadrados construidos, sino en la satisfacción de quienes habitan sus proyectos. Su historia es la de un hombre que ha sabido conjugar creatividad, responsabilidad y calidez humana en cada obra que emprende. Yucatán no solo ha ganado un referente en el sector inmobiliario, sino a un arquitecto de sueños que sigue apostando por el crecimiento sostenible y el bienestar de su gente.