La esperada lluvia finalmente llegó este día a diversos puntos de Mérida, aunque lejos de aliviar las altas temperaturas, terminó provocando una sensación aún más sofocante entre la población.
Colonias como Reforma, Chuburná y zonas cercanas al centro de la ciudad registraron precipitaciones de distinta intensidad, mientras que en otros sectores apenas se presentaron algunas lloviznas aisladas.
Sin embargo, la lluvia no logró refrescar el ambiente debido a que las precipitaciones fueron parciales y no se extendieron de manera generalizada en toda la capital yucateca.
Tras las lluvias, habitantes comenzaron a resentir un incremento en el bochorno, pues la combinación de humedad y calor convirtió a la ciudad en una especie de “enorme vaporera”, generando una sensación térmica todavía más incómoda.
En algunas zonas el aguacero cayó con mayor fuerza, pero el efecto fue prácticamente el mismo: calles húmedas, ambiente pesado y altas temperaturas persistentes que continúan afectando a los meridanos.

