Aromas de finados en el Lucas de Gálvez, ya invaden los mercados de la ciudad

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El color naranja y el inconfundible aroma a cítricos frescos ya comienzan a adueñarse de los pasillos del histórico mercado municipal “Lucas de Gálvez” y de las principales arterias comerciales de Mérida. A unas semanas de que se celebre la tradicional época de finados y Hanal Pixán, los marchantes y vendedores ambulantes anuncian la llegada anticipada de la temporada de naranjas y mandarinas, frutos que son el alma de los altares y las ofrendas para las ánimas en tierras yucatecas.

En un recorrido por las inmediaciones del centro y las calles aledañas al mercado, se constató que el bulto de naranja dulce se comercializa actualmente entre los 150 y los 170 pesos, un precio que genera expectativas encontradas entre los compradores, quienes buscan surtir sus hogares y comercios ante la inminente llegada de los días dedicados a los fieles difuntos.

Don Jacinto Ek, comerciante en el área de frutas y verduras del Lucas de Gálvez, platica con la mirada puesta en las altas rimeras de arpillas y costales que acaba de recibir.

“La temporada apenas está arrancando, pero la gente ya se deja ver preguntando por la mandarina y la naranja dulce. Ahorita el bulto lo estamos dando entre 150 y 170 pesos dependiendo del tamaño y la calidad, pero conforme se acerque finados la demanda se dispara el doble o el triple”, señala el comerciante mientras acomoda la mercancía con destreza.

Don Jacinto añade que los locatarios ya se están preparando con proveedores de municipios del interior del Estado para asegurar el abasto: “Nosotros aguantamos los precios lo más que podemos para apoyar la economía de las familias, porque sabemos que en noviembre el cítrico es sagrado en Yucatán; sirve tanto para la fruta del altar como para exprimir en los recados y acompañar las comidas”.

Entre los pasillos atiborrados de gente, doña Socorro Poot Tec revisa minuciosamente la cáscara de unas mandarinas antes de decidirse a comprar. Con su bolsa de mandil cargada de cebollas y cilantro, comparte su sentir sobre el inicio de esta temporada comercial.

“Sí se nota que subieron un poquito las cosas en comparación con el año pasado, pero uno como quiera se las ingenia para comprar su poquito. Para nosotros los finados son una tradición muy respetada; mi altar lleva su buen arco, su comida y sus mandarinas y naranjas bien acomodadas para recibir a las ánimas. Aunque el bulto esté a 170 pesos, uno se organiza para llevar aunque sea la arpilla y que no falte la ofrenda en la casa”, comenta sonriente.